domingo, 29 de noviembre de 2009

Porque Así Debe Ser.


Cuando el tiempo parece detenerse, te paras a mirar, a observar, a mendigar. Las distancias que nos separan de aquello que anhelamos parecen reducirse con el infinito poder de la mente, en nuestros corazones la desdicha quiere venir y oprimir deseos, sueños, es solo cuestión de tiempo antes de dejarla vencer, las noches son melancólicas a veces, la llamadas se incrustarán en nuestra rutina, en nuestro porvenir, pareciera que la depresión de los días que se van y no vuelven se empotra en la espalda y no podemos mas con la pesadumbre.


Ánimos desganados y llantos al teléfono, ¿qué sería de la vida sin estos momentos, que sería de mi sin sentirlo? una vez escuche: "No sentir es la única forma de sobrevivir". Aquellos que somos tan perceptivos a los sentimientos, a aquello que la vida nos envía para aprender y vivir con esa angustia de: "¿qué será de mi si no lo siento?" con los ojos hinchados y con la espalda encorvada, las manos encharcadas en ansiedad, los brazos débiles de tanto luchar y el corazón... ¿que hay de él?


Solo postrarme en mi cama, recostarme, sentirme y sentir cada centímetro de mi cuerpo, deseandome a mi mismo, sintiendo cada palpitar en mi ser, tocando lo que que nadie mas puede tocar, viviendo como nadie mas puede vivir, amando como nadie me amará. Esa, es la manera de ser, de estar, de percibir, escuchando el sonido del silencio, viendo la oscuridad en medio de la luz, comiendo lo indigerible y soñando lo inalcanzable, oyendo la linea de sonido que me indica que estoy lleno, pleno, vivo. Así como tú, tú que te marchas a cada momento, tú que me enamoras a cada suspiro, tú que me hieres a cada lágrima, aquel que me hace reír cuando mas triste estoy, a ti, te dedico mi espíritu, mis sueños, mis esperanzas, mi paraíso.


Por eso y por aquello que no dijimos, por aquello que no sentimos, por ese cielo opaco que abre un hueco para nosotros, para que entren el Sol y la Luna, y nos hagan el amor, por que en el momento que mas solo me sentí me abofeteaste para entrar en razón, porque cuando te pedí saber de ti me respondiste, porque para los veintitantos me mostraste que si hay mas, porque lloras dentro de mis lágrimas, y porque mientes cuando la verdad me lastima, porque cuando te pienso sonrío, porque Dios sabe lo que hace, porque te voy a extrañar.


Porque si mis manos ya no quieren escribir, vendrás a mis sueños a inyectar adrenalina, porque si me marcho irás detrás de mi, porque si me pierdo me encontraras, porque es hora de dejarte fluir, porque me derrumbo de no verte jamás, porque las excusas se acaban a cada palabra que digo, porque mi camino se desvió en ti y porque me enseñaste a vivir, cuando empezaba a morir.